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Cómo el cannabis (marihuana) afecta el cerebro y el cuerpo

En los últimos años, el consumo de marihuana ha ganado popularidad, ya sea por su legalización en algunos países o por la percepción errónea de que es una sustancia «inofensiva». Sin embargo, los efectos de la marihuana en la salud física y mental son complejos, y, en muchos casos, pueden ser devastadores. Es crucial comprender que el consumo de cannabis no solo afecta el cerebro a corto plazo, sino que también puede desencadenar graves trastornos mentales, incluyendo ansiedad, depresión, y en casos extremos, psicosis.

¿Cómo afecta la marihuana al cerebro?

Cuando alguien fuma o ingiere cannabis, los componentes activos, como el THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol), entran rápidamente en el torrente sanguíneo y llegan al cerebro en cuestión de segundos. Esta rapidez en la absorción tiene efectos inmediatos sobre los receptores cannabinoides del cerebro, alterando la comunicación entre las neuronas.

La marihuana es altamente lipofílica, lo que significa que sus compuestos se almacenan en las células grasas del cuerpo, donde pueden permanecer durante semanas e incluso meses. Esto implica que aunque una persona no siga consumiendo la sustancia de manera continua, sus efectos pueden persistir y seguir afectando el funcionamiento cerebral.

Marihuana y salud mental: ¿Qué relación tienen?

Uno de los efectos más preocupantes del consumo de marihuana es su vinculación con problemas de salud mental. Numerosos estudios han demostrado que los consumidores frecuentes de cannabis tienen más probabilidades de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y, en casos más graves, esquizofrenia o trastornos psicóticos.

Ansiedad y paranoia

Muchos pacientes que experimentan trastornos de ansiedad severa reportan haber comenzado a sentir estos síntomas tras el consumo regular de marihuana. En algunas personas, la marihuana, especialmente las variedades de sativa, puede inducir una sensación de alerta y enfoque extremo. No obstante, en otros casos, el THC puede aumentar la actividad en la amígdala, la parte del cerebro encargada de procesar el miedo y el estrés. Esto puede desencadenar episodios de ansiedad y paranoia.

A pesar de la creencia popular de que el cannabis «relaja», muchos consumidores experimentan un aumento de la ansiedad, especialmente si consumen dosis altas o si tienen predisposición a trastornos de ansiedad.

Depresión y falta de motivación

Además de la ansiedad, la marihuana también está vinculada con la depresión. Al consumir cannabis, el cerebro experimenta una liberación de dopamina, el neurotransmisor relacionado con la sensación de placer. Sin embargo, con el uso prolongado, el cerebro comienza a producir menos dopamina de forma natural, lo que puede llevar a una reducción en la capacidad de sentir placer y provocar síntomas depresivos.

El uso crónico de marihuana también se asocia con el «síndrome amotivacional», un estado caracterizado por la falta de motivación, energía y deseo de alcanzar metas. Esto puede afectar gravemente la vida personal y profesional de una persona.

Trastornos mentales graves y psicosis

Una de las consecuencias más alarmantes del consumo de marihuana es su relación con trastornos psicóticos, como la esquizofrenia. Aunque no todos los consumidores desarrollan estos trastornos, se ha observado que los usuarios que tienen una predisposición genética o familiar a las enfermedades mentales son más susceptibles.

El consumo de marihuana altera los circuitos neuronales en el cerebro, especialmente aquellos que controlan la percepción y la realidad. En dosis altas o en personas con predisposición, el THC puede desencadenar episodios psicóticos, alucinaciones, delirios y, en algunos casos, la pérdida total del contacto con la realidad.

Es importante señalar que, si bien no todos los consumidores desarrollan estos síntomas graves, los riesgos aumentan significativamente con el uso frecuente y a largo plazo, especialmente si el consumo comienza en la adolescencia, una etapa en la que el cerebro todavía está en desarrollo.

¿Por qué es difícil predecir los efectos del cannabis?

A diferencia de otras sustancias como el alcohol, los efectos de la marihuana son difíciles de predecir, ya que dependen de múltiples factores como la dosis, la variedad de cannabis (sativa o índica), la genética y el estado mental previo del consumidor. Esto significa que una persona podría experimentar relajación y euforia, mientras que otra podría sufrir ansiedad y paranoia tras consumir la misma cantidad de cannabis.

Además, el consumo de marihuana puede tener efectos acumulativos. Las personas que consumen con frecuencia pueden desarrollar tolerancia, lo que las lleva a consumir cantidades mayores, aumentando así el riesgo de desarrollar trastornos mentales.

Efectos a largo plazo: Un problema subestimado

Muchos consumidores de marihuana subestiman los efectos a largo plazo de esta sustancia. La idea de que el cannabis es «natural» y, por lo tanto, seguro, ha llevado a una percepción errónea sobre su seguridad. Sin embargo, los estudios muestran que el consumo crónico de marihuana puede tener consecuencias severas en la función cognitiva, la memoria y la salud mental.

Deterioro cognitivo y de la memoria

El hipocampo, la región del cerebro responsable de la memoria, es particularmente vulnerable al THC. Los consumidores de marihuana a largo plazo suelen reportar problemas de memoria a corto plazo, dificultades para concentrarse y un deterioro general en sus capacidades cognitivas. Estos efectos son más notorios en personas que comienzan a consumir la sustancia a una edad temprana.

Conclusión: La marihuana no es inocua

Aunque la marihuana ha ganado popularidad en los últimos años, es importante comprender que no es una sustancia inocua. Desde la ansiedad y la depresión hasta trastornos mentales graves como la psicosis, el cannabis puede tener efectos devastadores en la salud mental, especialmente con el consumo prolongado.

Para aquellos que experimentan ansiedad, depresión o cualquier otro problema de salud mental, es fundamental buscar ayuda profesional y evitar el consumo de marihuana, ya que podría empeorar los síntomas o desencadenar problemas más graves.

Referencias:

  1. National Institute on Drug Abuse. (2021). Marijuana: Facts Parents Need to Know. NIDA.
  2. Volkow, N. D., et al. (2014). Adverse Health Effects of Marijuana Use. New England Journal of Medicine, 370, 2219-2227. NEJM.
  3. Hall, W., & Degenhardt, L. (2009). Adverse Health Effects of Non-Medical Cannabis Use. The Lancet, 374(9698), 1383-1391. The Lancet.